Juego responsable en apuestas de tenis: riesgo específico en apostadores jóvenes

Por qué el perfil 18-25 concentra el riesgo
Hace unos años, un amigo del circuito me pidió que hablara con su hijo. El chico, 21 años, estudiante universitario, había empezado apostando a torneos menores de tenis durante la pandemia y cuatro años después apostaba todo el día, cada día, en todas las superficies y todos los niveles. Tuve una conversación larga con él. No era un caso extremo: era un caso típico. Los datos del Ministerio lo confirman y son alarmantes: el 12% de los jóvenes de 18 a 25 años que participa en apuestas online desarrolla problemas con el juego. Uno de cada ocho. La cifra debería preocupar a cualquier adulto con gente joven en su entorno.
El perfil 18-25 concentra el riesgo por razones estructurales que van más allá de la madurez general. La primera: exposición temprana al producto. Esta generación creció con smartphones, apps, y normalización social del juego online. Apostar es una acción que no requiere desplazamiento físico, no tiene barreras de entrada visibles, y socialmente se presenta como entretenimiento integrado al consumo deportivo. Un joven que empieza a ver tenis profesional encuentra publicidad de apuestas (en horario permitido) como si fuera parte natural del paisaje.
La segunda razón: el cerebro joven está en desarrollo. Las estructuras cerebrales responsables del control de impulsos, la evaluación de riesgo a largo plazo y la toma de decisiones reflexivas maduran hasta los 25 años. Antes de esa edad, el equilibrio entre sistema de recompensa (que responde al estímulo dopamínico inmediato de ganar una apuesta) y sistema de control (que frena decisiones potencialmente dañinas a largo plazo) está sesgado hacia el primero.
La tercera: el entorno económico. Los jóvenes 18-25 tienen ingresos limitados en comparación con adultos mayores, lo que convierte incluso pequeñas pérdidas en porcentajes significativos de su economía disponible. Una noche perdiendo 100 euros en apuestas de tenis representa, para un estudiante con ingresos mensuales de 800 euros, el 12,5% de su economía mensual. El mismo nivel de pérdida para un adulto con 3.000 euros mensuales representa el 3,3%. La sensación subjetiva del daño es distinta.
Datos del Ministerio sobre adicción y apuestas online
El 12% de los jóvenes de 18 a 25 años que participa en apuestas online desarrolla problemas con el juego, según datos del Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030. Esta cifra se ha mantenido relativamente estable en los últimos años, lo que sugiere que las mejoras regulatorias (restricciones publicitarias desde 2020, obligatoriedad de avisos desde 2025) no han resuelto el problema estructural.
El número de jugadores online aumentó un 21,63% en 2024 tras la vuelta de los bonos de bienvenida. Este aumento general del mercado, unido al mantenimiento del porcentaje de problemas en el segmento joven, significa que en números absolutos hay más jóvenes con problemas de juego hoy que hace cinco años. No porque el porcentaje haya crecido sino porque la base sobre la que se aplica es mayor.
Juan Lamas, director técnico de la Federación Española de Jugadores de Azar Rehabilitados (FEJAR), ha descrito el perfil dominante de quien pide ayuda: «Mayoritariamente son varones de 20 años enganchados a las apuestas deportivas en línea o a los rascas de la ONCE». La descripción, recogida por Adictalia y Mundiario, encaja con el segmento 18-25 específicamente masculino. Las mujeres jóvenes también se ven afectadas por problemas de juego, pero en proporción menor en este segmento etario, y con perfiles distintos de canal (más frecuentes en casino online que en apuestas deportivas).
Dinámica del in-play y gatillos cognitivos
Las apuestas en vivo durante un partido de tenis son especialmente peligrosas para el desarrollo de problemas de juego, y por razones muy concretas. El in-play ofrece recompensas (ganar apuestas) con frecuencia mucho mayor que las apuestas pre-partido: puedes apostar cuatro o cinco veces durante un mismo set si quieres, lo que multiplica el ciclo dopamina-recompensa.
La dinámica psicológica del in-play explota gatillos cognitivos reconocidos. El sesgo de actividad (hacer algo se siente mejor que no hacer nada) empuja a apostar durante un partido aburrido. La ilusión de control (sentir que tu decisión rápida tras ver un punto importa más que apostar fríamente antes) da sensación de pericia donde a veces no hay. El chase (la tendencia a recuperar pérdidas con apuestas nuevas) es más fácil de ejecutar in-play porque las ventanas de decisión son cortas y las emociones están activas.
Para un joven con control de impulsos todavía en maduración, el cóctel del in-play es especialmente tóxico. Las sesiones de apuestas en vivo pueden extenderse durante horas (un partido a cinco sets puede durar 4 horas, con decenas de mercados reajustándose continuamente), y la atención queda atrapada en pantallas con feedback constante. Al final de una sesión intensa de in-play sobre Wimbledon, un apostador joven puede haber hecho 20 o 30 apuestas individuales sin haberse dado cuenta del volumen acumulado.
Esto no significa que el in-play sea siempre dañino. Apostadores disciplinados lo usan con productividad. Pero para perfiles de riesgo, el in-play es el segmento donde los problemas crecen más rápido, y donde la autoexclusión temporal tiene mayor efecto protector cuando se aplica.
Señales de alerta personales y en el entorno
Las señales de alerta de problemas de juego siguen patrones reconocibles. Primera: aumento progresivo de cantidades apostadas. Si las apuestas de hoy son el doble o el triple de las de hace tres meses sin cambios económicos correspondientes, la trayectoria es preocupante. Segunda: tiempo dedicado al juego creciente. Si el seguimiento del tenis ha pasado de ver partidos a estar pendiente de apps de apuestas varias horas al día, el foco de atención se ha desplazado.
Tercera señal: ocultamiento. Cuando el apostador empieza a minimizar pérdidas en conversaciones con familia o amigos, o evita hablar del tema, hay material para preocuparse. Cuarta: persecución de pérdidas. Apostar más tras perder para recuperar, en lugar de aceptar la pérdida y parar, es el comportamiento más predictivo de desarrollo de problemas.
En el entorno, los signos externos incluyen: cambios de humor relacionados con resultados deportivos específicos (euforia por ganar una apuesta, frustración desproporcionada por perder), préstamos frecuentes entre amigos sin explicación clara, aislamiento de actividades sociales no relacionadas con deporte, descenso académico o laboral inexplicado, y problemas de sueño durante periodos de torneos importantes como Wimbledon, US Open, o Roland Garros.
Para quien observa estas señales en sí mismo o en alguien cercano, el instrumento protector más accesible es el Registro General de Interdicciones de Acceso al Juego (RGIAJ). La inscripción es gratuita y reversible, y produce bloqueo automático en todos los operadores con licencia DGOJ. Probar tres meses de autoexclusión no compromete nada y puede dar el espacio necesario para recalibrar la relación con el juego.
Canales de ayuda: FEJAR y teléfono del Ministerio
En España existen varios canales profesionales de ayuda para problemas de juego. El más especializado es la Federación Española de Jugadores de Azar Rehabilitados (FEJAR), una red de asociaciones locales que ofrecen terapia grupal, apoyo individual, y programas de rehabilitación específicos para problemas de juego. Las asociaciones de FEJAR están distribuidas por toda España y atienden a afectados y a familiares con igual foco.
El Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 mantiene un teléfono de información y orientación sobre problemas de juego, accesible de forma gratuita. Este canal funciona como primer contacto y deriva a servicios especializados según el caso y la región.
Los servicios de salud pública de las comunidades autónomas tienen también unidades especializadas en adicciones comportamentales que incluyen problemas de juego. El acceso es a través del sistema sanitario público, con médico de cabecera como puerta de entrada o derivación directa desde servicios de urgencias psiquiátricas en casos agudos.
Mikel Arana, director de la DGOJ, enmarcó la filosofía del regulador: «El principio que se aplica en el Ministerio y en la DGOJ es el de precaución… tenemos que ser muy cautos y establecer las restricciones y prohibiciones más severas jurídicamente posibles para evitar que la gente joven se incorpore al mundo del juego». Esta filosofía guía las restricciones publicitarias, los avisos obligatorios, los límites de bonos, y todo el marco que rodea a los jóvenes españoles que se acercan al juego. Los canales de ayuda son el último eslabón de ese marco: cuando la prevención no ha funcionado, la intervención clínica especializada es la respuesta adecuada.
Una conversación abierta vale más que un límite
He aprendido con los años que la mejor protección que un joven puede tener frente a problemas de apuestas no es un límite técnico (aunque los límites ayudan). Es conversación abierta con adultos que no juzgan, que escuchan, que pueden nombrar el problema sin estigma cuando lo ven aparecer. El límite en la app lo puede quitar el usuario; la conversación honesta con padre, madre, pareja, amigo que te quiere no la puedes quitar. Para los adultos: si tenéis gente joven cerca que apuesta Wimbledon este año, preguntad cómo va sin tono de interrogatorio. Para los jóvenes mismos: si sentís que algo no cuadra con vuestras apuestas, hablar con alguien es el paso más útil antes que cualquier autoexclusión. Las herramientas técnicas son el plan B; la conversación es el plan A. Para profundizar en la mecánica de las apuestas en vivo donde el riesgo es mayor, hay más material específico sobre in-play.
¿Qué proporción de jóvenes desarrolla problemas con el juego?
El 12% de los jóvenes de 18 a 25 años que participa en apuestas online desarrolla problemas con el juego, según datos del Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030. Esta cifra significa que aproximadamente uno de cada ocho jóvenes que se inicia en apuestas online llega a tener problemas que afectan a su vida cotidiana (económica, académica, emocional o relacional). La cifra se ha mantenido relativamente estable pese a las restricciones publicitarias implementadas desde 2020.
¿Cuáles son las primeras señales que un amigo puede notar?
Las señales tempranas visibles en el entorno incluyen cambios de humor vinculados a resultados deportivos específicos (alegría desproporcionada por ganar una apuesta, frustración marcada por perder), aislamiento de actividades sociales no relacionadas con deporte, préstamos frecuentes entre amigos sin explicación clara, descenso académico o laboral inexplicado, y problemas de sueño durante periodos de torneos importantes. Cuando se acumulan varias de estas señales, la conversación directa y sin juicio es el primer paso más útil.
¿A qué teléfono se puede llamar pidiendo ayuda?
El Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 mantiene un teléfono de información y orientación gratuito sobre problemas de juego. La Federación Española de Jugadores de Azar Rehabilitados (FEJAR) tiene también líneas de contacto de sus asociaciones locales en distintas ciudades. Los servicios de salud pública autonómicos tienen unidades especializadas en adicciones comportamentales, accesibles a través del médico de cabecera. Para información actualizada sobre números y horarios, conviene consultar directamente las webs oficiales de estos organismos.
Creado por la redacción de «Apuestas Wimbledon».
